
Marta Acelerada
Produces, logras, avanzas.
Pero hay una parte de ti que sospecha que en el fondo corres para no sentir. El descanso te da miedo porque en el silencio aparecen las preguntas.
Y sin embargo, es justo ahí donde está lo que buscas.
Si paras, ¿qué pasa? Esa pregunta te la sabes de memoria. Porque la respuesta que vive en tu cabeza es: todo se cae. Y entonces sigues. Y sigues. Cuando alguien te dice "descansa", por dentro piensas: "¿con qué tiempo?"
El problema no es que estés ocupada, es que aprendiste que tu valor depende de cuánto produces. Y eso, amiga, pesa muchísimo.
Marta no estaba equivocada. Solo estaba cargada. Y dentro de ella, como dentro de ti, siempre estuvo María. La que suelta. La que descansa. La que hace espacio para lo que realmente importa. Las dos coexisten. Siempre han coexistido.
"Estad quietos, y conoced que yo soy Dios."
— Salmos 46:10
Estoy trabajando en una jornada simple de 21 días para ayudarte a soltar. Poco a poco. Sin prisa. Sin perfección.
Si quieres ser de las primeras en saber cuando esté lista, apúntate aquí: