
Marta Desconectada
Amas a Dios profundamente, pero el ruido de todo lo que haces ha tapado Su voz.
Y no te alejaste tú. Te perdiste entre tantos quehaceres.
En algún punto del camino te fuiste quedando atrás, de ti misma, de tus sueños, y quizás también de Dios.
No porque quisieras. Simplemente pasó.
Lo más difícil no es la distancia. Es saber que Él sigue ahí y no saber cómo volver. Eso tiene nombre, amiga, y no es abandono. Es agotamiento.
Esa sed de volver a conectar que sientes es la señal de que el camino de regreso ya comenzó.
Marta no estaba equivocada. Solo estaba cargada.
Y dentro de ella, como dentro de ti, siempre estuvo María. La que suelta. La que descansa. La que hace espacio para lo que realmente importa. Las dos coexisten. Siempre han coexistido.
"Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar."
— Mateo 11:28
Estoy trabajando en una jornada simple de 21 días para ayudarte a soltar. Poco a poco. Sin prisa. Sin perfección.
Si quieres ser de las primeras en saber cuando esté lista, apúntate aquí: